DIVORCIOFAMILIA

Divorcio ante Notario o Divorcio ante el Juzgado.

¿Como encarar nuestro Divorcio? ¿que via elegir? Hasta la entrada de la Ley 15/2015 de 2 de Julio de 2015, en vigor desde el 23 de Julio de 2015, para Divorciarse solo había un camino, el Judicial.

Este camino se dividía, y se sigue dividiendo, en dos ramas, dependiendo de si entre las partes existe relativa buena sintonía ante tan difícil situación familiar, bastante deteriorada ya de por sí porque sino no nos estaríamos ante tal trámite: Una, la más amistosa, Divorcio de Mutuo acuerdo; la otra, en caso de que la discrepancia sea total entre los cónyuges, Divorcio Contencioso.

En ambos casos, hasta la entrada en vigor de la citada Ley, no había más remedio que acudir al Órgano Judicial correspondiente a fin de que por un Juez se decretara el Divorcio.

Ahora con la nueva ley se abre un nuevo operador dentro de los Procesos de Divorcio. Bueno, uno no, dos. El Notario y el Juzgado. Estos nuevos operadores, de acuerdo con la reciente ley, pueden ayudarnos a llevar cabo.

En el caso del Juzgado, la tramitación es la que ya sabemos: demanda de divorcio con Convenio Regulador firmado por ambos cónyuges, ratificación ante el Ldo. De la Administración de Justicia, y Sentencia. Da lo mismo que no se tengan hijos, el procedimiento es el indicado sucintamente. Todo ello acompañados por las figuras del Abogado y del Procurador.

El Divorcio ante el Notario, se puede llevar a cabo siempre que se den dos requisitos fundamentales:

El primero, que se trate de un Divorcio de mutuo acuerdo.

El segundo, que no existan hijos menores no emancipados o discapacitados que dependan de sus progenitores.

¿Qué ventajas puede conllevar acudir a uno o al otro a la hora de plantearnos el Divorcio de Mutuo acuerdo sin hijos? Si pensamos acudir Juzgado, en la mayoría de los casos y al no existir hijos menores, el tiempo no suele ser de demasiada importancia, ya que el único “trabajo” que tienen que hacer desde el juzgado es el de llamarnos a ratificar el convenio regulador y posteriormente, dictar sentencia. Claro que dependerá del Juzgado y de la carga de asuntos que tenga, pero en mi práctica los Juzgados suelen quitarse de en medio rápidamente estos asuntos debido a su sencillez.

Ahora bien, acudir al Notario para plantear nuestro divorcio de Mutuo acuerdo cuando no existen hijos menores, si bien es cierto que cuenta con más ventajas, también es cierto que cuenta con algunos inconvenientes.

Ventajas:

La primera, la rapidez con que podemos llegar a estar divorciados, porque una vez que tenemos el convenio regulador acabado solo tenemos que hacérselo llegar al Notario junto con fotocopia de los DNI, y este nos citará para su firma.

La segunda, no tener que acudir a un Juzgado, lo que a la mayoría de las personas ya nos parece atractivo de por sí, ya que no es lo mismo ir a firmar al Notario -situación está a la que los ciudadanos ya nos hemos acostumbrado-, que tener que entrar en un Juzgado.

 

Inconvenientes.:

El primero, que a partir de ese momento se acabó la rapidez, ya que el Notario tiene que mandarlo a su vez para que lo protocolicen, -y últimamente están tardando mas de dos meses-, y posteriormente llevarlo al Registro para que lo inscriban en el Registro Civil, o dejar que lo haga el propio Notario lo que supondrá un nuevo coste

El segundo, que desde un punto de vista económico el coste es muy parecido, dado que se precisa de la colaboración obligatoria de un Abogado, preferentemente especializado en Familia, que será el encargado de elaborar el Convenio Regulador documento imprescindible para aportar a la Escritura Notarial de Divorcio, y que si bien la figura del Procurador desaparece, el coste del Notario es bastante mas elevado.

En cualquier caso, sea de una forma o de otra -Jurídica o notarial-, el resultado sería igualmente válido, siendo siempre más económico emocionalmente el trámite ante el Notario al no tener que acudir a un Juzgado.

Lo importante siempre en los asuntos de familia es acudir a un Abogado especializado, que nos ayude a encarar y allanar las dificultades de una situación de por sí siempre complicada.

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